Tras la llegada masiva de migrantes al enclave español, Giorgia Meloni pidió suspender a España. Los tratados del bloque no contemplan la expulsión unilateral de un Estado miembro.
La crisis humanitaria desatada en la ciudad española de Ceuta, desbordada por la llegada de miles de personas desde Marruecos, derivó en un fuerte choque diplomático en el corazón de Europa. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, sugirió excluir a España del espacio Schengen, encendiendo un debate sobre los límites y las normas del tratado de libre circulación.
A pesar del respaldo público de países como Finlandia y Dinamarca a la postura italiana, juristas y expertos en derecho europeo confirmaron que la medida es impracticable. La normativa de Schengen —integrada actualmente por 29 países— no cuenta con ningún mecanismo ni disposición legal que permita a un Estado miembro o al bloque expulsar a una nación integrante, sin importar el nivel de presión en sus fronteras exteriores.
Frente a los señalamientos de Roma, el gobierno español denunció la «demagogia» de las autoridades italianas y convocó al embajador en Madrid para presentar una queja formal. La controversia vuelve a poner bajo la lupa la falta de consenso en la política migratoria común dentro del continente europeo.
La Comisión Europea buscará mediar en el conflicto mientras se intensifican los controles en los pasos fronterizos de la región.

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