13 agosto, 2026

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Intendentes bonaerenses acorralados: cumbre en Lobos y presión total a la Provincia por la asfixia financiera

Jefes comunales de todo el arco político confluyen en una nueva cruzada regional ante la sangría de recursos, la caída de coparticipación y la inacción legislativa que paraliza los distritos.

La cuerda está a punto de romperse en el territorio bonaerense. Ante un escenario de asfixia financiera que pone en jaque la prestación de servicios esenciales, más de 80 intendentes del peronismo, el PRO y la UCR se nuclearán el próximo 30 de julio en la ciudad de Lobos. El cónclave, que tendrá lugar desde las 11 en el municipio conducido por el jefe comunal opositor Jorge Etcheverry, dará forma al tercer plenario del autodenominado Foro Regional de Intendentes por el Crecimiento y el Desarrollo. Tras las paradas previas en Chascomús y Ayacucho, la temperatura política asciende: la crisis ya no distingue colores partidarios ni ideologías.

El epicentro del colapso recae con crudeza sobre los distritos de hasta 60 mil habitantes. Allí, la combinación letal entre el desplome de la recaudación local y la poda sistemática de los recursos coparticipables provocó un desequilibrio estructural insostenible que amenaza con apagar el motor operativo de las administraciones comunales.

La pulseada por el FEFIM: fondos atados y rosca trunca en la Legislatura

Detrás de la convocatoria subyace un reclamo estructural que la política provincial se empeña en cajonear: la autonomía absoluta en la disposición de los fondos. El antecedente inmediato de este bloque multipartidario nació de las infructuosas gestiones ante la Legislatura bonaerense para que los municipios administren con plena libertad el ciento por ciento del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM).

El esquema actual opera como un corset financiero que obliga a destinar un 30% inexorable a rubros específicos como transporte, infraestructura y cultura. Frente al ahogamiento de sus tesorerías, los intendentes exigieron barajar y dar de nuevo mediante una modificación a la Ley de Endeudamiento sancionada en diciembre.

Las reuniones de alto voltaje con la vicegobernadora y presidenta del Senado, Verónica Magario, y con el titular de Diputados, Alejandro Dichiara, se tradujeron en promesas vacías y proyectos naufragados por la mezquindad de los bloques legislativos. Para colmo, la comisión bicameral prometida para supervisar y destrabar parte de esas partidas jamás terminó de conformarse, blindando el acceso a un dinero que las comunas consideran vital para su supervivencia.

Alerta roja en el territorio: pareldones, déficits y cuentas en rojo

El colapso de las cuentas públicas dejó de ser una advertencia técnica para transformarse en un estallido social en potencia. En San Pedro, bajo la administración del peronista Cecilio Salazar, la mecha se encendió de inmediato: los gremios municipales decretaron un paro contundente de 48 horas ante la imposibilidad de abonar en tiempo y forma el sueldo anual complementario.

El mapa del desamparo se extiende sin excepciones por el sur bonaerense. Jefes comunales admiten a puertas cerradas que el pago del aguinaldo exigió malabarismos extremos: postergación de compromisos elementales, congelamiento de pagos a proveedores y recortes drásticos en el presupuesto diario para evitar el apagón del Estado local. Los cierres contables del primer trimestre arrojaron déficits operativos de proporciones alarmantes, donde la inflación devora los ingresos mientras los costos operativos se disparan.

«El escenario actual compromete la capacidad de respuesta del Estado en el interior bonaerense: obras públicas paralizadas, deudas con droguerías, limitaciones operativas en hospitales, falta de combustible para patrulleros y salarios licuados.»

Con este diagnóstico lapidario sobre la mesa, la cumbre en Lobos funcionará como una demostración de fuerza corporativa. Los intendentes buscarán blindar un frente común para exigir respuestas concretas a una Provincia que mira hacia otro lado mientras los municipios se quedan sin aire.