A través del Decreto 315/2026, se oficializó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL). Incluye bajas en contribuciones por cuatro años.
Tras el aval judicial que destrabó la reforma, el Poder Ejecutivo puso en funciones el RIFL. El nuevo esquema busca incentivar la contratación de trabajadores no registrados y desempleados mediante una reducción drástica de la presión tributaria sobre las empresas. El beneficio aplica para contrataciones realizadas hasta abril de 2027.
El decreto establece que las empresas que incorporen a ex empleados públicos, desempleados de larga data o ex monotributistas gozarán de una quita en las contribuciones patronales por un plazo de 48 meses. El control de este sistema quedará bajo la órbita de la ARCA (ex AFIP), que vigilará que las nuevas incorporaciones no superen el 80% de la plantilla total de cada empleador.
La medida apunta directamente a reducir la informalidad laboral, que hoy afecta a casi la mitad de los trabajadores en Argentina.

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