Investigadores del CONICET desarrollaron un sistema híbrido que utiliza luz ultravioleta y residuos industriales para capturar contaminantes invisibles. El proyecto busca ser una alternativa económica y eficiente para los hogares.
Un equipo de investigadores argentinos ha logrado un hito en la lucha contra la contaminación hídrica. Bajo el liderazgo de Carla Di Luca, en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA) de Mar del Plata, se diseñó un filtro doméstico capaz de retener micro y nanoplásticos, partículas diminutas que los purificadores convencionales no logran filtrar.
La innovación radica en un sistema híbrido. Primero, el agua se somete a un proceso de fotólisis con luz ultravioleta (UVC) que modifica la superficie de los plásticos. Luego, estas partículas —ahora más «adherentes»— quedan atrapadas en materiales adsorbentes fabricados a partir de residuos industriales.
A diferencia de la ósmosis inversa, este método es de bajo costo energético y no elimina los minerales esenciales del agua, lo que lo convierte en una opción ideal para el uso cotidiano. El proyecto ya recibió premios por su enfoque sustentable y su potencial para revolucionar el acceso al agua segura en los hogares argentinos.
Con esta tecnología, el CONICET reafirma el potencial de la ciencia argentina para brindar soluciones concretas a desafíos ambientales globales.

Más historias
La OMS advierte por el impacto del calor extremo en Europa: ya se registraron más de 1.300 muertes
Argentina envía una misión consular especial a Venezuela para asistir a los afectados por los terremotos
Noche de emergencia en Venezuela: miles de civiles duermen a la intemperie ante el colapso del sistema sanitario