Empresas del sector comienzan a implementar dispositivos autónomos para complementar el trabajo de los vigiladores y maximizar el control.
La vigilancia tradicional está quedando atrás para dar paso a la «seguridad aumentada». Se trata de un ecosistema que combina el juicio humano con la precisión de drones y patrullas robóticas, un modelo que ya está dando sus primeros pasos con resultados exitosos.
Rodrigo Engelhardt, gerente del área tecnológica de Óptima Seguridad, señaló que la IA sirve para potenciar la labor de los guardias. «Es sumar tecnología al servicio físico», destacó, enfatizando que no se trata de reemplazar puestos de trabajo, sino de hacerlos más eficaces. Los drones permiten vistas panorámicas en tiempo real, mientras que los perros robot pueden acceder a terrenos difíciles o realizar rondas programadas con visión nocturna y termográfica. Las pruebas de campo realizadas recientemente confirman que la capacidad de vigilancia se multiplica exponencialmente.
El despliegue de estos equipos marca un antes y un después en la protección de activos corporativos y urbanizaciones.

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