Eduardo Betancourt fue hallado sin vida sentado en una silla. La policía investiga la procedencia de los numerosos fármacos hospitalarios hallados en el lugar.
La comunidad de Gualeguaychú y sus conocidos en Buenos Aires despiden con profundo dolor a Eduardo Betancourt, el enfermero que fue encontrado muerto el pasado viernes. El hombre, radicado en un departamento cercano a la calle Santa María de Oro, fue hallado sin signos vitales y con restos hemáticos en la boca, lo que activó de inmediato el protocolo de investigación criminal.
El registro de la vivienda permitió a los investigadores dar con un verdadero depósito de medicamentos hospitalarios: dexametasona, cloruro de potasio, penicilina y adrenalina fueron solo algunos de los compuestos secuestrados. Sus amigos manifestaron en diversas plataformas digitales la incredulidad ante el trágico suceso, compartiendo fotografías y palabras de consuelo para su familia en Entre Ríos. La repentina pérdida de Betancourt, quien desempeñaba sus tareas en el ámbito de la salud, generó un fuerte impacto emocional entre sus pares.
La justicia caratuló el hecho preventivamente y se encuentran analizando el historial clínico y laboral del enfermero para comprender el contexto del deceso.

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