El fiscal Gerardo Pollicita avanza en una causa que pone en duda el origen de los fondos del funcionario Manuel Adorni. La pesquisa se centra en maniobras de financiación poco claras que involucran a la misma escribana de confianza en múltiples transacciones sospechosas.
La investigación apunta a un patrón repetitivo: la compra de inmuebles mediante préstamos otorgados por mujeres de avanzada edad, evitando el circuito bancario tradicional. Un caso testigo es el departamento de la avenida Asamblea, donde Adorni recibió 100.000 dólares de dos particulares. Una situación idéntica se replicó en su piso de la calle Miró, valuado en una cifra llamativamente baja para los precios de mercado en Caballito.
La figura clave en este esquema es la escribana Adriana Nechevenko, quien registra numerosas visitas a la Casa Rosada y certificó todas las operaciones. El fiscal busca determinar si estas jubiladas actuaron como prestanombres para ocultar el verdadero patrimonio del funcionario, considerando que algunas de las supuestas acreedoras perciben subsidios estatales por bajos ingresos.
Con citaciones a declarar para esta semana, la Justicia intenta desentramar si existe un movimiento de divisas no declaradas que conecte los viajes de lujo de Adorni con su vertiginoso ascenso patrimonial.

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