La directora del predio denunció que la acumulación de desechos y prácticas rituales están detrás del 80% de los focos ígneos que afectan la zona.
Considerado una Reserva de Biosfera desde 2007, el Parque Pereyra Iraola atraviesa una de sus etapas más complejas debido a la desidia y los conflictos ambientales. Los municipios de Florencio Varela y Berazategui son las zonas más afectadas por la gestión de residuos.
La directora del parque, Marina de Sousa, advirtió que la basura no solo degrada el ecosistema, sino que es el principal combustible de los incendios veraniegos. «En el verano apagamos fuego todos los días, y en general tiene que ver con la basura», explicó la funcionaria, quien además evalúa la implementación de multas para frenar a quienes arrojan desperdicios en lugares no permitidos. A esta problemática se suman los incendios provocados por asados mal apagados y velas dejadas durante prácticas de magia negra.
La singularidad geográfica e histórica de este espacio único lo mantiene hoy en un estado de vulnerabilidad crítica que requiere soluciones urgentes.

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