1 octubre, 2026

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El primer ministro de Canadá cuestionó a Trump y defendió fortalecer los vínculos con la UE

Desde Francia, el mandatario rechazó las críticas de la administración estadounidense sobre la figura de «miembro asociado» y aseguró que el acercamiento busca consolidar la resiliencia económica frente a presiones externas.

En medio de la guerra comercial abierta con Estados Unidos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó este jueves duras críticas indirectas contra el presidente Donald Trump durante su visita oficial a Francia, donde ratificó el objetivo de profundizar los vínculos estratégicos con la Unión Europea.

Las declaraciones de Carney se producen apenas un día después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera formalmente que Canadá se convierta en el primer «miembro asociado» del bloque comunitario, una iniciativa que despertó la inmediata amenaza de aranceles severos por parte del mandatario estadounidense. Ante legisladores europeos, el jefe de gobierno canadiense desestimó que la propuesta apunte a conformar un bloque geopolítico rival con pretensiones hegemónicas: «No propongo un tercer bloque para convertirnos en una gran potencia rival, sino simplemente para que tenga mejores modales», ironizó.

Asimismo, Carney enfatizó que el propósito fundamental de esta integración es construir resiliencia institucional y económica para impedir que actores externos condicionen los mercados abiertos o menoscaben la soberanía nacional. En esa línea, destacó áreas clave de cooperación bilateral, como la explotación de minerales críticos, la seguridad energética —incluyendo el suministro canadiense de gas natural licuado e hidrógeno a Europa— y la posibilidad de establecer visados recíprocos de trabajo y estudio para los jóvenes. Si bien aclaró que Canadá no busca ni está en condiciones de ser un miembro pleno de la UE, remarcó que una abrumadora mayoría de los canadienses respalda estrechar lazos en un contexto internacional marcado por la instrumentalización del comercio y la erosión de las normas democráticas.

De este modo, Ottawa y Bruselas avanzan en la consolidación de un eje estratégico común para blindar sus economías frente a las crecientes tensiones arancelarias impulsadas desde la Casa Blanca.