11 mayo, 2026

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De la Línea B a Canning: la increíble metamorfosis de un coche de subte reciclado

Un predio de demolición en Pilar fue el punto de partida para este proyecto que combina diseño industrial con aprovechamiento de recursos.

Lo que para el común de la gente era simplemente chatarra ferroviaria, para Juan Iriarte representó la posibilidad de cumplir el sueño de la casa propia. El protagonista de esta historia convirtió un vagón en desuso en una moderna residencia de veraneo, desafiando los estándares estéticos de los barrios cerrados bonaerenses.

El proceso comenzó con la compra de un terreno financiado durante la pandemia. Ante la imposibilidad de costear los cimientos de una obra tradicional, Iriarte rastreó los vagones subastados años atrás por el gobierno porteño. Al visitar un depósito de objetos antiguos, seleccionó una de las cuatro unidades disponibles. La logística para montar la estructura sobre el lote de 300 metros cuadrados requirió permisos especiales y una ingeniería precisa para garantizar la habitabilidad del nuevo hogar.

Hoy, la familia disfruta de una vivienda que es testimonio de creatividad y que resalta el valor de la economía circular.