Con niveles críticos de stock en dosis pediátricas y para enfermedades respiratorias, la Provincia de Buenos Aires reclama el envío inmediato de insumos.
La salud pública de Buenos Aires enfrenta un desafío logístico sin precedentes debido a las demoras en la distribución de vacunas por parte del Ejecutivo Nacional. La preocupación central radica en el bajo índice de inmunización infantil registrado a pocas semanas del inicio del invierno.
La actual carencia de dosis no solo afecta a la vacuna antigripal, sino que se extiende a biológicos contra la varicela y el VPH, esenciales para el calendario obligatorio. Según datos oficiales, la cobertura de niños en la provincia es inferior al 50%, un margen que los expertos consideran peligroso ante la circulación de variantes virales de alta transmisión. La Ley de Vacunas establece la responsabilidad estatal en la provisión de estos recursos, un compromiso que hoy se encuentra bajo cuestionamiento. El personal de salud advierte que la sobreexigencia de los hospitales será inevitable si no se logra proteger a la población antes de que las temperaturas desciendan drásticamente.
Por el momento, la única alternativa de los centros asistenciales es la reprogramación de pacientes y la optimización de los pocos recursos existentes.

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