10 junio, 2026

Tendencia

Noticias De Hoy

Vacío legal y desprotección: Menos del 4% de los pastizales naturales de Argentina cuenta con resguardo ambiental efectivo

Los pastizales naturales cubren aproximadamente el 50% del territorio de la República Argentina, consolidándose como la matriz ecológica dominante del país.

Pese a ocupar más de la mitad de la superficie terrestre nacional y albergar funciones estratégicas en la fijación de carbono, la regulación hídrica y la preservación del suelo, este bioma padece un agudo déficit de fiscalización y amparo normativo. Informes especializados y organizaciones de conservación advierten que menos del 4% de la superficie total de los pastizales argentinos está integrada formalmente bajo alguna categoría de protección legal o reserva ambiental, exponiendo un severo vacío en las políticas públicas de ordenamiento territorial.

A diferencia de los bosques nativos, amparados por normativas específicas como la Ley 26.331, o los humedales, objeto de recurrente debate legislativo, los pastizales enfrentan un escenario de degradación silenciosa e invisibilizada. El impacto de las actividades antrópicas no reguladas, la expansión de la frontera agrícola y la falta de criterios uniformes de manejo sostenible han provocado, por ejemplo, la destrucción de más de 43.000 hectáreas de bosque nativo y pastizales en la provincia de Córdoba en los últimos seis años, un indicador de las consecuencias directas que genera la ausencia de mecanismos rigurosos de control estatal.

El valor sistémico de un bioma desatendido por los marcos jurídicos

Desde la perspectiva de la mitigación del cambio climático, la desatención institucional de los pastizales debilita los compromisos ambientales internacionales asumidos por el Estado. Estos ecosistemas operan como sumideros críticos de carbono debido a la densidad de sus sistemas radiculares, capaces de almacenar grandes volúmenes de gases de efecto invernadero bajo el suelo. Asimismo, constituyen la base estructural de la biodiversidad regional y el sustento primario de la ganadería pastoril, lo que demuestra que la protección del bioma no colisiona con el desarrollo económico, sino que garantiza su viabilidad a largo plazo mediante la conservación del suelo y la estabilidad del ciclo del agua.

A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que los pastizales cubren el 54% de la superficie del planeta y concentran el 33% de los puntos críticos de biodiversidad, pero su resguardo efectivo global es inferior al 10%, una brecha regulatoria que se profundiza en el escenario local. La declaración de este período como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores busca precisamente corregir esta asimetría global y exigir a las administraciones públicas el diseño de herramientas de control que frenen el cambio de uso del suelo sin planificación técnica.

Respuestas pendientes en la agenda de control ambiental

La fiscalización de los recursos naturales en la Capital Federal y las provincias requiere una transición urgente hacia indicadores de sostenibilidad auditables. Los especialistas insisten en que la falta de un inventario nacional actualizado de pastizales impide calibrar la magnitud real de la degradación de los suelos y la pérdida de sumideros de carbono. La sustentabilidad de la matriz productiva argentina depende de que los organismos estatales competentes asuman un rol activo de monitoreo, implementando incentivos para el manejo regenerativo y penalizaciones efectivas para la conversión indiscriminada de estos suelos vírgenes en áreas de monocultivo intensivo.